Me faltó el aire después de ver Red Carpet del coreógrafo israelí Hofesh Shechter interpretado por el ballet de la Opera de París.
Por Carolina de Pedro · París, 11 de julio de 2025
Hofesh Shechter, residente en Londres desde hace más de veinte años y recientemente nombrado codirector del Festival Montpellier Danse, crea por primera vez un espectáculo completo para una compañía ajena a la suya: el Ballet de la Ópera de París.
Shechter lleva la danza al límite con una energía visceral y poderosa, envuelta en una estética deslumbrante. El vestuario, diseñado por Chanel es pura elegancia en medio del escenario y la fuerza coreográfica.
Los bailarines son maravillosos: plásticos, elegantes, expresivos… Son 13 elegidos entre la compañía, sin distinción de rango, ya que no hay étoiles y solo un primer bailarín. Los movimientos que Shechter crea para ellos son tan intensos, orgánicos y sorprendentes, que parecen nacer del alma. Cada gesto vibra entre la precisión y la fuerza, la belleza y la crudeza. Una coreografía que no se baila: se encarna.
Arqueamientos con fuerza de torso, souplesses de espalda y ondulaciones de brazos hermosamente fascinantes. Un despliegue de control, expresividad y musicalidad que atraviesa la escena como una ola viva.
Y la música, con músicos en escena… es brutal. Poderosa, visceral, envolvente. Golpea el cuerpo y despierta algo profundo. Es ritmo, es tensión y danza a la vez.
El gran plafón que reina en el escenario, con un juego de luces absolutamente bello, crea una atmósfera hipnótica. Es el cielo, el peso, la presencia. No solo acompaña, sino que respira con la obra.
La escena cambia, y con ella, la música y la danza.
Aparece un mensaje más áspero, más denso. La atmósfera se vuelve oscura, casi ritual. Las luces se deslizan en movimientos bellísimos, siguiendo a los bailarines que, en medio de una quietud tensa, miran de frente a la platea —como si hablaran, o como si estuvieran en trance.
Mientras tanto, el candelabro fulgurante asciende, imponente.
Todo en Red Carpet está pensado para estremecer: por eso es una creación imperdible, repetible y profundamente digna de admiración.

Red Carpet de Hofesh Shechter
Del 10 de junio al 14 de julio de 2025
Palais Garnier – Ópera de París
- Coreografía, escenografía y música: Hofesh Shechter
- Vestuario: Chanel
- Diseño de luces: Tom Visser
- Asistente coreográfica: Kim Kohlmann (Hofesh Shechter Company)
- Colaboración musical: Yaron Engler
Músicos en escena:
- Olivier Koundouno – violonchelo
- Sulivan Loiseau – contrabajo
- Brice Perda – instrumentos de viento
- Yaron Engler – batería
Con las bailarinas y bailarines del Ballet de la Ópera Nacional de París:
Clémence Gross, Caroline Osmont, Ida Viikinkoski, Laurène Lévy, Adèle Belem, Marion Gautier de Charnacé, Antoine Kirscher, Alexandre Gasse, Mickaël Lafon, Hugo Vigliotti, Takeru Coste, Julien Guillemard, Loup Marcault-Derouard.
Hofesh Shechter
Nacido en Jerusalén en 1975, es un coreógrafo, músico y baterista israelí que vive en Londres desde 2002. Comenzó con estudios de piano a los 6 años y danza folclórica israelí a los 12, para luego entrenarse en ballet moderno en la Academy of Music and Dance de Jerusalén y, finalmente, en la prestigiosa compañía Batsheva en Tel Aviv.
Tras una prolífica carrera como bailarín y percusionista, en 2008 fundó su propia compañía, la Hofesh Shechter Company, con sede en el Brighton Dome, convirtiéndose en una figura clave del teatro-danza mundial.
Su poder coreográfico no solo reside en el movimiento: también compone la música, a menudo interpretada en vivo, para crear una experiencia completa y única.
Red Carpet para la Ópera de París
- Se trata de su primera creación de largo formato diseñada en exclusiva para la Paris Opera Ballet, con estreno mundial en junio-julio 2025 en el Palais Garnier
- En escena, trece bailarines se mueven al ritmo de una música en vivo (percusión, cuerdas, metales) interpretada por músicos que forman parte del espectáculo, sumando a la coreografía una dimensión sonora impactante.
- La puesta en escena hace dialogar elementos del cabaret, glamur y opulencia del Palais Garnier —gran plafón, cortinas rojas— como piezas centrales del montaje.
- Críticos describen el espectáculo como “visceral, eléctrico” o “una rave teatral salvaje en el Palais Garnier” ﹣un testimonio de su energía y actualidad.

















